El verdadero amigo no calla, te es sincero, te hace ver tus errores… sólo por hacerte completamente feliz!!!

Si mis palabras tuvieran los términos correctos para describirlos, si hay significado y cosas que decir sobre las personas que me acompañan todos los días, quizás mienta… Por la sóla razón, que sencillamente no existen adjetivos que los califiquen.

Personas que forjaron mis alegrías, el sentido de seguir por un sueño, no sólo por ser compañeros de clase o porque a todos nos gustaría un futuro semejante, gente que se sacrifica y lucha por lo que ama sin dar paso al cansancio sólo tras el paso seguro de vernos algún día donde pensamos llegar.

No quiero tener un millón de amigos!

No quisiera tener un millón de amigos, como me recuerda Roberto Carlos, la cantidad no es calidad y eso lo aprendí, quiero amigos de verdad poquitos pero que se conviertan en tu sonrisa, en tus oídos y tu más fiel crítico que te haga ver el error del que tropiezas, y te caes, construyendo contigo tu felicidad, levantándolo; dándote fortalezas necesarias para soportar cualquier situación.

Momentos inolvidables

Tardes interminables, de trabajo a concluir, de asignatura pendiente, de ver una película, de ir a la casa de Tati para copiar las fotos, de reunión alrededor de una coca, los reportajes de Ale al son de  ” Una conocida alumna…”, escuchando de fondo “Mi vidaaaa” como sólo Berta sabe decirlo,  próximamente un programa judicial a cargo de la Dra. Perla, Cris insinuando “!Ay son re feos!” y las mamis… Ufff, no quiero olvidarme de nadie, uno sabe que vivió los momentos más agradables de su vida sólo después de llegar a su casa y seguir soltándote una risa rememorando estos momentos, aquel que supera cualquier estado de humor, sabiendo que los verás mañana y que contarás por siempre con ellos!

Aquí con las sillas que protagonizaron y calentaron nuestras tardes de clases!

Comunicación. 2010

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