Definitivamente, Dios dijo el hombre y la mujer; los símbolos universales apostaron desde mucho antes al principio de la humanidad a estos conceptos representados a través de leyes mucho más trascendentales que los humanamente razonables, no se trata de religiosidad ni fanatismo. Es la concepción del mundo y la forma que debe regir para todos.

   Hoy me vienen a decir que quieren manifestarse amor  a través del matrimonio dos personas del mismo sexo, incluso adoptar niños bajo el argumento de que “las niños de ahora son criados por abuelas, tías, etc y ya no con padres y madres; hombre y mujer”. A esta afirmación, que bien es cierta, no puede sumársele otra idea más retrógrada como lo es, el de formar familias con padres del mismo sexo.

  Pueden decir que en la Antigua Grecia, y que desde siempre existió la homosexualidad, pero no por eso deben pisotear el derecho de terceros, como los heterosexuales; que queremos en una minoría, mejorar las condiciones matrimoniales entre hombres y mujeres y no causarles más daños existenciales a los niños.

   Se imaginan cuando vaya al colegio, cuando tenga que preguntarse ¿Quién es mamá y quién es papá?, cuando tenga que definir su sexualidad, y miles de etapas que dependen de una familia que sirva como base desde el hombre y la mujer como creadores, después de la obra hecha por Dios.

   Respeto que piensen diferente, de hecho nadie piensa igual, admiro que sean valientes y se expongan ante todos defendiendo ideales, pero no admito que quieran rebasar también de esta manera a las personas que no piensan lo mismo y luchan por reivindicar a las familias con mamá y papá.

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